martes, 20 de marzo de 2018

LA VIDA A TRAVÉS DE UN BARCO DE VAPOR


/Tuteca.net/PeriodismoCultural




10 años cumplió el más prestigioso Premio de Literatura Infantil y Juvenil en Colombia.

Aunque en nuestro país lleva una década, su versión española cumplirá 40 años y Consuelo Armijo Navarro fue la primera ganadora en 1978. La historia de entonces fue la de Poliche, un niño en el campo que se hace amigo de Pampinoplas, quien es el terror del pueblo y bautizó la obra ganadora. Durante los últimos años el concurso se ha desarrollado con el auspicio de la Fundación SM que también apoya el concurso Compartir al Maestro y el RCN – Mineducación de Cuento. Hasta el año pasado el premio tuvo el acompañamiento y sello del Banco de la República como un socio cultural y estratégico que reafirmaba lo acertado del certamen. El próximo 30 de abril cerrará la convocatoria. 

Escribir sobre las dificultades de la vida

Aunque en sus inicios la literatura infantil y juvenil tenía intenciones de ser absolutamente aleccionadora, poco queda de esas fábulas y moralejas; los temas y el abordaje de las nuevas novelas por parte de muchos autores en el mundo y especialmente en Colombia, han cambiado definitivamente. Las historias ganadoras del Barco de Vapor no han eludido la realidad y se han atrevido a abordar buena parte de los conflictos de la sociedad colombiana matizada por una violencia que particularmente toca a los niños del país. En 2009, por ejemplo, el escritor Francisco Leal Quevedo, ganó el premio con Mordisco de Media Noche, la historia de una niña wayuu que debe huir con su familia de la ranchería hacia una enorme y desconocida ciudad antes de que la muerte extermine lo más arraigado de sus tradiciones. La Luna en los Almendros de Gerardo Meneses obtuvo el galardón en el 2011 y su historia se fue hasta el campo colombiano donde un niño campesino se enamora de una niña guerrillera y debe vivir junto a su hermano el miedo y la zozobra de un conflicto que no le pertenece. Se Resfriaron los Sapos de Marcela Velásquez, ganó el premio en el 2015 recreando la incertidumbre diaria de una familia que depende de una mina y en 2016 Isaías Romero Pacheco le contó a los niños de Colombia la visión del 9 de abril de 1948 y los sucesos alrededor de la muerte de Jorge Eliecer Gaitán desde un caluroso pueblo conservador y a través de los ojos de un migrante libanés y su nieta con la novela El Abuelo Rojo. Aunque son temas que envuelven una profunda dificultad, tal vez sin proponerlo, el premio ha servido a miles de maestros y padres de familia para narrar con otra mirada la historia del país.


Fantasía que salva la vida

Otras obras que también se han alzado con el galardón han contado desde la fantasía historias que también se identifican decididamente con las preocupaciones e intereses de los niños. Adriana Carreño, por ejemplo, contó en 2012 la historia de Simón, quien enamorado de Luciana, decide emprender la más arriesgada decisión de su vida: escribirle una carta confesándose, por su parte, Jhon Fitzgerald Torres en 2013, se metió en la mente de un niño que no le gusta leer y tiene que enfrentarse inevitablemente a la lectura de una novela y un año después Juan Camilo y Jacobo trenzan una amistad que sobrepasa el dolor y la muerte en un relato sensible y auténtico en manos de Juan Fernando Jaramillo. María Inés McCormick fue la primera ganadora en Colombia (2008) con Patricio pico y pluma y completan la nómina otras dos mujeres, Constanza Martínez ganadora en 2010 con James no está en casa y el año pasado Andrea Vesga Serna.

Escribir para niños y jóvenes

El camino que otros autores como Triunfo Arciniegas, Yolanda Reyes, Jairo Aníbal Niño o Irene Vasco abrieron para los autores colombianos puede ser visibilizado en la versión XI del Premio Barco de Vapor Colombia, próximo a cerrar convocatoria. Autores de diversas regiones del país han sido ganadores y los interesados deben enviar una obra literaria escrita para lectores infantiles o juveniles entre los 5 y 14 años, en sobre cerrado, con original y 4 copias bajo seudónimo. Las obras deben ser inéditas y sin publicar, así como no estar participando en otros concursos similares o haber obtenido premios o menciones. La extensión del relato depende de la serie: si el texto concursante está enfocado a niños entre los 5 y los 6 años, debe tener una extensión entre 8 y 15 páginas; para lectores entre 7 y 8 años, de 16 y 45 páginas, de 9 a 11 años, entre 46 y 90 páginas y para niños entre 12 a 14 años, los escritos deben contener entre 91 y 150 páginas. El premio incluye la publicación del libro, la presentación del mismo en la Feria del Libro de Bogotá en 2019 y 20 millones de pesos. Los originales se reciben hasta el 30 de abril en la Carrera 85K # 46A - 66, of. 502 con sobre marcado como 11° Premio de Literatura Infantil y Juvenil El Barco de Vapor 2018. Mayor información en www.literaturasmcolombia.com


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