domingo, 7 de mayo de 2017

Presentada El Abuelo Rojo en la #Filbo2017


Desde el corazón, desde la vida, desde una versión de la historia un relato del futuro-pasado que fue presentado en la Feria del Libro de Bogotá #Filbo2017 gracias a Margarita Garrido, Editorial SM y la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República.

sábado, 8 de abril de 2017

DEL 9 DE ABRIL DE 1948

La muerte de Jorge Eliecer Gaitán y lo que significó para el país siempre fue un tema que me interesó profundamente desde muy pequeño. Lo primero que recuerdo eran los relatos de mi madre, era practicante de enfermería en Barranquilla cuando la cogió la muerte del caudillo y las revueltas impidieron que se desplazara hasta Sabanalarga, su pueblo natal. Recuerdo también el interés que estos episodios despertaron en mí cuando mi padre me contaba pormenores y detalles de todos los sucesos que fueron siempre piezas periodísticas que se conocían, pero que muy poca gente se atrevía a afirmar.




Una visita en particular el Museo del caudillo en el barrio Santa Teresita, me avivó el interés.  Era inevitable sentir admiración por el fervor que aun transmitían las personas que lo conocieron y que como aquel vigilante que me dio el recorrido, narraba cosas que me parecían increíbles: complots, dolor, tristeza alrededor de ese asesinato. Dijo en ese momento, muchas cosas que no había escuchado, que me parecían increíbles, pero que después encontré en muchos otros documentos y testimonios. Cosas como que el mismo presidente de la época había dispuesto un vehículo para la fuga de Roa y que por esta razón luego de disparar corrió hacia la Jiménez, que era abiertamente más peligrosa para una huida, que en el sentido contrario donde podía escabullirse. Recuerdo también que hablaba con tal convicción de las voluntades de los líderes de su propio partido y del partido opositor por asesinarlo, por callarle de una vez por todas, de aplacar la amenaza que representaba, como ocurrió tantas otras veces después en la triste y amnésica historia de nuestro país. Tantas conjeturas y tanto afán de verdad sostenido en el tiempo y tanta impunidad.

Creo que en el momento de esa visita no completaba los 17 años, trabajaba por algunas condiciones complicadas en la casa en los oficios que salieran y cuando quedaba nuevamente desempleado, pasaba el tiempo leyendo y visitando la Luis Ángel Arango.  Mi mamá me dejaba ver, si no estoy mal, los domingos, una serie producida por Promec y dirigida por Jorge Alí Triana en Revivamos Nuestra Historia, que contaba quizás por primera vez, una versión televisiva de la muerte da Gaitán. El protagónico era de Edgardo Román como Gaitán y Jairo Camargo como Roa Sierra.



Luego vino otra verdad a puños: desde Gaitán y el relato de oprobio y abandono de los más humildes y de los que más trabajan no había cambiado, era el mismo país. Parecía una fotocopia sufriendo de las mismas cosas, tal y como hoy aún existen esas diferencias, salvo que la izquierda llegó al poder democráticamente pero perdió la maravillosa oportunidad de demostrar que podía distanciarse de eso que tanto combatió Gaitán. La vida me llevó luego al suspenso de ese interés, pasé a ser parte de esos colombianos que hablan de Gaitán cuando quieren arreglar el país, pero nada más. Perdí incluso un cuaderno donde apuntaba datos que me parecían valiosos, recreaciones de textos sobre litigios de la época, por ejemplo, antecedentes extraídos del Archivo General de la Nación, donde conseguí valiéndome de mi interés y encanto, un carnet como investigador sin tener la edad ni la formación, pero donde aproveché al máximo, ver con detalle, los límites de la ciudad de los años 40 y 50, las actividades de los domingos, las peleas en los juzgados y otros eventos y documentos que me parecían fabulosos, que le daban a Bogotá un resplandor distinto al que conocía, esa es una de las razones por las que tanto me gusta el centro de la capital, respira historia, época, momentos.


El silencio para escribir y hablar sobre Gaitán fue alimentado por otras lecturas, La Pájara Pinta de Alba Lucia Ángel que sólo cuando la retomé 20 años después me pareció menos aburrida; los textos de Miguel Torres que son más que un faro en medio de tanta cosa y mentira que se dice sobre el tema, la Franja Amarilla de William Ospina, Arturo Alape y su memoria del olvido, las fotos, documentales, notas de prensa, siempre ahí, queriendo decirme algo que muchos conocían. Incluso otras lecturas me llevaban allí, Álvaro Cepeda Samudio, uno de mis escritores favoritos, se estrenó como columnista el mismo año que mataron a Gaitán.  Tuve confusiones, sufrí por las especulaciones, pero había un interés por conocer y entender cómo con tantos avances en la ciencia y con tanta necesidad que tiene el país por conocer realmente la génesis de sus conflictos y sobre todo de no repetir su historia, el crimen sigue impune. Los que piensen que no serviría de nada saberlo ahora, les diría algo como ¿qué pensarían si se comprueba, en la práctica de la absoluta verdad, que Uribe sí comandó los grupos paramilitares en el país? o que Juan Manuel Santos ordenó los asesinatos de inocentes haciéndolos pasar por guerrilleros. Sería ya el colmo de la ceguera de sus obnubilados seguidores, pero florecería la inevitable realidad, que no podría esconderse, que al salir es más fácil señalar a los culpables, tal vez con más ánimos de justicia que de venganza, el pueblo que vengaría a Gaitán ha ido muriendo como su historia, pero podría verse un derrotero, decir ellos son y mirar sin sorpresa que muchos aún están en el poder. Ese ocultamiento de la verdad, hace mientras tanto, que el país no cambie la polarización absurda y evita, que tipos como estos y todos los demás gobiernen tranquilamente. Gaitán había llegado al poder con la mayoría del voto popular eso es innegable y no ha existido un referente así.



   
Luego llegó la historia de Marianita que la asumí porque tenía ahí entre la garganta y el pecho, después de tantos años, lo de Gaitán atravesado y sería una niña la conductora. Primero fue un cuento titulado como ella y el cual narraba la historia de una pobre chiquilla que cada vez que se le caía un diente, pensaba que ocurría una tragedia. El día que se cayó su último diente, era el 9 de abril de 1948 y se culpó así misma de la muerte de Gaitán. Esa historia original fue transformándose poco a poco; quería que se desarrollara fuera de Bogotá, que se mezclaran entonces recuerdos de la infancia de mi madre, los vestigios de inmigrantes que llegaron al país a finales del siglo XIX por Barranquilla, el pueblo de Sabanalarga y los relatos de mis tías y bisabuelos. Quería también que fuese dirigido a esos chicos que en los colegios les cuentan la historia conveniente del país pero que ya no tragan tan entero y que son capaces, gracias al acceso a la información que tienen, de cuestionar lo incuestionable. Lástima que cada vez más hay docentes que desaprovechan esto y se alejan de eso que es si su misión real: conducir, mostrar, acercar un conocimiento que siempre ha estado ahí y no imponerlo o manipularlo y muchos menos hacer ver que no sea importante.

Entregado al texto final, trabajaba en un Colegio cuando decidí rearmar una historia que terminó yendo al concurso. De 6 de la mañana 6 de la tarde era imposible dedicarme a la historia, así que en poco menos de un año y aprovechando el tiempo en las vacaciones completé la historia de 3 a 5 de la mañana, casi todos los días. En ese tiempo también vi documentales, leí mucho más sobre el tema, oía grabaciones, confirmé lo del porro de Pacho Galán que cantaba mi madre y evidencié lo mucho que quería Gaitán a Barranquilla, escuché el clamor de su hija como una voz en el desierto y todo lo que la tristeza puede permitir cuando se recaba en una historia así. Aprovechaba las fechas conmemorativas para poner en ojos de los estudiantes lo álgido e importante de la voz de Gaitán y miraba con sorpresa cómo los libros de historia de los colegios cuentan como una anécdota lo que ocurrió en esos días. Terminada la historia la fecha del concurso había pasado y esperé hasta el año siguiente. Jhony Rodríguez un buen amigo y primer lector, me convenció en definitiva de enviarla con el vaticinó de buenas posibilidades y me dio algunas sugerencias para evitar lugares comunes y tildes mal puestas. La reescribí y el afán nuevamente de la fecha lleno de algunos errores la historia, que evidencié mucho después. Cuando la novela se fue al concurso, a la semana me llamaron.  Una hermosa señora, de la que lamento no tener su nombre, me dijo que tenía un paquete en sus manos y que no era la dirección que indicaba. Casi me muero. El cierre del concurso estaba por vencerse y creo que la empresa de encomiendas entendió la importancia luego de mis insistentes llamadas. No podía tener contacto con la editorial para saber si había llegado al fin así que les obligué a que me enviaran una copia firmada con sello a los mensajeros. Cuando llegó finalmente, descansé. Luego vino el mail de la empresa auditoria que me indicaba que mi libro había pasado a lectura del jurado pero que esto no representaba ni ser ganador, ni finalista y entonces me sentí compensado, era suficiente para mí, la historia había llegado más allá de donde esperaba.


Hoy es 9 de abril de 2017, el próximo año serán 70 de la muerte de Gaitán y creo que nada de la historia habrá cambiado entonces. Espero que los niños, jóvenes y adultos que lean El Abuelo Rojo, entiendan el poder que tienen las palabras y el cómo la lectura realmente puede transformar nuestras realidades de la misma manera como Gaitán quería que las mujeres entraran a la universidad o un repaso real de todo lo que se ha escrito sobre él y su vida hubiese ayudado a elegir mejor a quienes nos gobiernan. Seguiré escribiendo, eso es seguro, aún hay mucho de la historia colombiana que no se ha contado como es y por su puesto leyendo más, hay que seguir cambiando la realidad que nos toca.  

lunes, 27 de marzo de 2017

El Abuelo Rojo

"Corre abril de 1948 y el país en un polvorín que desembocará en la muerte de Gaitán. Brahim, el viejo tipógrafo, liberal hasta la médula, y Mariana, su nieta, viven la violencia de aquellos días; los acontecimientos se precipitan uno tras otro, trayendo consigo una nueva etapa para Brahim y su familia. En estas páginas se revive un momento histórico para Colombia gracias a unos personajes apasionados por sus ideas, profundamente convencidos de la necesidad de un cambio en el país".
Con ustedes El Abuelo Rojo, mi novela ganadora del Premio de Literatura Infantil y Juvenil Barco de Vapor. Espero que la disfruten tanto como yo escribiéndola. La presentaremos en la Feria del Libro de Bogotá.


domingo, 12 de febrero de 2017

ANIMALES NOCTURNOS DE TOM FORD


Una historia dentro de otra historia parece ya una misión difícil en el cine, pero las hemos visto por montones y bien hechas, así que esto, realmente, no es una sorpresa. Un drama de amor a través de una relación bastante apasionada y deslumbrante pero mal calculada e imprevisible, que siempre terminará nefasta para uno de los enamorados, tampoco es una novedad ni en el cine ni en la vida.  Un road triller de un padre desposeído que ve cómo la crueldad de unos muchachos le arrebata a su mujer y su hija, tampoco es nada nuevo en las historias del cine. Entonces ¿qué tiene de encantador Animales Nocturnos de Tom Ford? Son varias cosas. La primera es que aunque parece una original historia para el cine, realmente es una fantástica novela, de un escritor casi desconocido pero con una hoja de vida brillante y una carrera dedicada, como profesor de creación literaria. Austin Wright era reconocido, dicen los que le conocieron, por hacer que sus estudiantes en Cincinnati encontraran el adn de las palabras y pusiera al lector, a partir de las más simples premisas, a armar rompecabezas que elevaran aun más el valor del poder de las historias. El libro referido, Tres Noches (también se consigue como Tonny y Susan), fue publicado hace más de 30 años y ha recibido todo tipo de elogios y críticas que lo consideran incluso ya un clásico. Ya se que las películas basadas en libros no necesariamente (bla, bla, bla), éste no es el caso.


Lo segundo es que tenemos la fuerza de una historia que a pesar de lo ambiciosa, en el cine también, logra una tensión dramática que conduce al espectador a la falsa esperanza de las historias resueltas, Animales Nocturnos prácticamente dejará las cosas como estaban pero le mostrará el infierno que cada quien padece (perdonen que les arruine el final). Lo otro que inquieta es que sea dirigida por un consumado diseñador de modas, Tom Ford, quien se cuido, eso si, en la estética vestimenta en cada uno de su actores, los trajes de Amy Adams realzan su belleza de una manera impresionante. Pero Ford realmente tiene sólo un film anterior, Un hombre soltero (A single man) que de entrada recibió premios en Venecia, en los Globos de Oro y en el Bafta. 

Llena de buenas actuaciones, por momentos tensionante e imposible como para ir al baño, Animales Nocturnos no entró como se esperaba en la lista de los Óscares, salvo por una nominación a actor secundario y de alguna manera esto es bueno, confirma que muchas buenas historias son alejadas de los Oscar y que algunas veces las actuaciones resaltadas pasan a segundo plano. 


Lo que realmente inquieta, dentro de la misma trama, es la relación de las historias, que parece a veces no relacionado. En la trama, Animales Nocturnos es el nombre de una novela, presentada en un borrador para ser publicada, que Edward  interpretado por Jake Gyllenhaal le envía a su ex esposa Susan (Amy Adams), una próspera y reconocida decoradora que casada ahora con un médico, también prestante, queda en shock: la relación con Edward no terminó bien y hace 20 años no sabe nada de él. 

Edwar le dedica la novela y en el momento en que ésta llega, Susan atraviesa el desmoronamiento del sueño que construyó en estos últimos años, la infidelidad de su actual esposo y la frustración de no haber logrado aquello por lo que dejó precisamente a Edward años atrás. Para agregarle algo más de complejidad, asistimos a las lecturas de Susan, quien se enfrenta a una historia desgarradora en la que un personaje (identicamente parecido a Edward) pero con otro nombre en la novela, ve como el destino en mano de unos jóvenes crueles le arrebata de un tajo desgarrador a su esposa e hijas una noche en una carretera desolada. Increíblemente Susan alberga la esperanza de que éste encuentro con la literatura de Edward será reivindicatorio, de la misma forma como el protagonista de la novela que esta leyendo cree que la venganza, en manos de un policía a punto de morir y quien prácticamente caza a los perpetradores del crimen como última hazaña de su vida, será el aliciente que necesita. Pero no será así. Las relaciones entre las historias desatarán en el espectador preguntas, consideraremos en algunos momentos que Edward refleja en la historia de los homicidios los crueles pasajes del amor fallido con Susan, de pronto por la edición, pero dudaremos ante la crueldad, aunque valga decir que es un buen recurso eso de acribillar a quien odias en una novela. 

No se preocupen si he dado demasiados detalles de la historia, Ford ha hecho un buen trabajo y parecerá al verla una cosa diferente. Merecida y recordada, no creo que sea una historia perfecta pero si una película bien contada. 




------------------------------------
Pd. Tranquilos, aunque sea homónima no hay banda sonora de Ricardo Arjona.




jueves, 3 de noviembre de 2016

JULIETA: DE PEDRO ALMODOVAR

Por: Isaias Romero P.
@yopoetrix


Creo que una de las cosas que más odian mis hijos y sobrinos es cuando les digo, con pose de tener mucha experiencia: "hay cosas que sólo entenderás cuando seas padre". Y es absolutamente cierto por cansón que pueda parecer. Lo difícil en esto es que mucha parte de la paternidad en el mundo, por no decir que toda ha sido construida con errores. Los padres somos humanos y cometemos errores, más frecuentemente de lo que los hijos sospechan. Algunos los reconocen con facilidad y otros tienen mucha dificultad para asumirlos. 

Julieta de Pedro Almodóvar es un homenaje a la familia, no importa como esté conformada, a la paternidad, y para ello usa un recurso tan común que lo reinventa, el pasado. Es imposible hablar de familia sin evocar el pasado, el origen y darle la fuerza tal que tiene para echar por tierra las creencias del presente. Lo sabe Almodóvar y lo reutiliza con inteligencia para que sus personajes, que se debaten entre la culpa y el perdón, tengan la ilusión de mirar hacia el futuro con tranquilidad. 


Ha confesado Almodovar, que la historia está basada en los relatos Silencio, Destino y Pronto de la Nobel canadiense Alice Munroe. Julieta, interpretada por Emma Suarez, asume con profunda tristeza que su hija ha construido un muro entre ellas. Con el dolor de la muerte de su padre, un pescador que fallece trágicamente, Antia, interpretada por Blanca Parés, parte un día, a un supuesto encuentro espiritual consigo misma, que resulta una búsqueda aplazada de un silencio interior que le sirva de bálsamo para su propia pesar. En un momento Antia se aleja del retiro y se va a construir una vida nueva sin una sola cosa que le recuerde a su madre, un silencio casi que mortal que la separe para siempre de la vida que tuvo. Abatida y despedazada Julieta, viendo la imposibilidad de huir de sus culpas, echa también por tierra sin justificación aparente, un viaje programado con su novio Lorenzo (Dario Grandinetti) a Portugal, con quien ha intentado infructuosamente dejar a un lado el abandono de su hija y asumir otra vida. Pero el destino le recuerda que el dolor sigue presente, que sólo ha tomado pequeños placebos para aplazar lo inevitable y vuelve a su antiguo apartamento, donde creció Antia en Madrid después de la muerte de su padre, para escribir la memoria de su dolor. Con una impotencia cada vez mayor logra pequeñas conexiones con la Julieta del pasado que es interpretada por Adriana Ugarte y que desembocará en un recuerdo aun más doloroso que inevitablemente consumirá a Julieta en el presente. Así como se ha marchado, un día llega una carta de Antia, 12 años después, diciéndole a su madre que ha muerto su propio hijo. 


La historia de Julieta es muy bien contada. Tanto lo es que omite Almodovar elementos que se considerarían claves en una historia familiar, como los nacimiento o los sepelios, pero no necesita mostrarlos y en la hora y media de duración la misma intensidad y fuerza de los personajes los hace irrelevantes. Hay pérdidas, dolor, alegrías, como en la vida, pero en el fondo una invariable necesidad de transmitir el claro mensaje del corazón amante sobre la adversidad y aquella eterna frase de que es en el hogar, por disfuncional que sea, el lugar donde el alma puede encontrar regocijo en medio de un mundo tan convulsionado. La misma Julieta se ha separado de su familia, la suya se despedaza y la de su hija parece igual. No es una cadena, es la vida misma. No hay una forma perfecta de definir una historia humana muy parecida a la cotidianidad que no requerirá de mayores explicaciones en sus giros y actuaciones de los protagonistas. Visceral y delicada es una película absorbente que vale cada minuto proyectado. 

Dato: En La piel que habito, también de Almodovar Elena Anaya, una de las protagonistas, sostiene en su mano el libro Escapada de Munro.

martes, 25 de octubre de 2016

¿DE QUÉ COLOR TIENE LA ARTERIA NELLY PEÑARANDA?

Por: Isaias Romero P.
@yopoetrix

Si vamos a hablar de una publicación especializada en arte y en los artistas en Colombia hay que ver al periódico Arteria como ese punto de referencia, ese antes y después. Eso le entrega, de alguna manera, una importancia como medio de comunicación, como periodismo cultural, pero además, una relevancia ya que su génesis, su evolución y la propuesta actual nos habla de una manera inteligente de hacer periodismo en Colombia. Pueden decir lo que quieran pero es un periodismo especializado, honesto y diferente, con el rigor y el sufrimiento de los buenos medios de comunicación en el país. Nelly Peñaranda, maneja ese barco desde hace 11 años. Lo primero que hizo cuando hablamos en la pasada Feria del Libro de Cúcuta fue corregirme en que no era una revista y que esa alusión es más común de lo que se cree, por su formato, por su propuesta estética, por aquello de “no por ser gratuito debe ser feo”, es fácil relacionarlo con una revista, pero no lo es. Es un periódico de circulación bimestral y además tiene un tiraje de más de 25.000 ejemplares, llega a 34 ciudades del país, a los más variados rincones, con 55 ediciones a la fecha, con edición digital y ha evolucionado en una Fundación y en la realización de importantes eventos  propios que lo han consolidado con mucha autoridad en los medios culturales de Colombia y el extranjero.

Nace un periódico de arte
Empezó como muchos otros medios, con las ganas de hacer algo por el acceso a la información y en éste caso, por permitir que cualquier persona conociera sobre el arte y los eventos alrededor de éste que circulaban en el país y no como esa actividad elucubrada para eruditos, a la que sólo unos pocos tenían acceso.

En Septiembre del año 2004 me puse a pensar en el proyecto, yo seguía trabajando para Cambio, pero mi columna ya no era semanal, era quincenal, ya no era dos páginas, era cada vez más reducido el espacio, entonces hasta marzo del 2005 duré cocinando la idea, no sin antes poner a prueba el proyecto. Invite a unos amigos a un café para conocer la idea y les conté lo que quería hacer: un periódico de arte, que fuera gratuito, de distribución nacional, que sea un periódico con la calidad de una revista, que no sea una fotocopia horrible y que tenga un lenguaje lo suficientemente comprensible para acercar el arte a la gente de manera que la mayor cantidad de personas tengan acceso a lo que se está viendo en los espacios del país.”  Confiesa que sus amigos no la trataron de loca como esperaba y que por el contrario se ofrecieron a ayudarle y así nació Arteria. En los primeros números contó con la participación de Jaime Cerón, José Roca, María Belén Sáenz, Carlos Hurtado y Sergio Ramírez, quienes hoy por hoy son reconocidos por su trabajo como curadores, directores de museo y periodistas de las mejores calificaciones en el país.



La primera edición de Arteria fue traumática, como era de esperarse, ya que en el ideario común y en la lógica de sostenibilidad, abrir un medio de comunicación en Colombia, con las características que deseaba Nelly tenía más de sueño caprichoso que de un medio sostenible. Sin conseguir un buen diseñador gráfico, sin mucho dinero por no decir que ningún rubro y con las enormes ganas de cumplir ese ideal, se fue a buscar patrocinio. Por su puesto encontró amigos que le pautaban en el primero y no en los demás npumeros o aquellos que conociendo su tenacidad iban a apoyarla por poco tiempo.  Entre esos apoyos, uno de sus filántropos, le prestó el dinero no sin antes advertirle que la propuesta estaba condenada al fracaso. La buena noticia es que pudo pagarlo con el tiempo y Arteria sigue recorriendo el panorama artístico del país.

El que exista en el país un solo medio de comunicación dedicado al Arte es bueno y es malo, ya que a lo largo de estos 11 años de Arteria, aunque han existido algunos intentos en diversas ciudades del país, esa “locura” inicial termina convertida en una lección de gestión, que obviamente tiene sus embates y sus dificultades. Suena pretensioso, pero Arteria se ha ido convirtiendo en un referente, una publicación periódica que ha ido cumpliendo esa misión de acercar el arte a la cultura, con una humildad necesaria y bien recibida y por su puesto como un medio abierto al reconocimiento de los artistas y de sus obras en todo el país. Atento a la gestión del arte en las regiones, realizando entrevistas, crónicas, y todo lo que se puede esperar en el periodismo cultural.   “Yo nunca pensé que Arteria fuera a crecer como creció, y nunca pensé que Arteria fuera a transformarse como se transformó. Cuando nació Arteria todos veníamos del campo artístico y un periodista que era el editor; todos veníamos con esas palabras raras y esas metáforas extrañas que da la curaduría y la crítica de arte y pues justamente ahí fue cuando empezamos a explorar esa parte del periodismo” - confiesa Nelly Peñaranda -  “y ahora y más o menos hace 5 años, considero que no es Arteria un espacio para hablar del arte desde el arte sino un espacio para hablar del arte desde el periodismo”; justamente puede ser ésta afirmación una de las mejores caracterizaciones que tiene el periódico toda vez que conserva el rigor del periodismo en cuanto al manejo de las fuentes, no se publica todo lo que se dice, la verificación de la información que les llega por volúmenes desde todos los rincones del país a través de una enriquecida nómina de corresponsales que se pelean, por decirlo de alguna manera, publicar en sus páginas, ejercicio muy contrario, con toda seguridad, donde era más difícil encontrar quien quisiera escribir al principio.

El arte en Colombia
Han sido realmente ya muchos años de arte en Colombia los que han pasado por las páginas de Arteria, lo que le da fácilmente una oportunidad para realizar, con agrado o sin él, un panorama, un balance del arte y los artistas en Colombia. Si bien el mayor flujo de información y perfiles puede salir de las capitales, los Salones Regionales y las galerías que surgen en otras regiones del país también han tenido allí una presencia. Al igual que cualquier otra disciplina artística, por más inspiración que exista, el arte plástico, requiere de una dedicación, una investigación y de una dedicación para que deje de ser esa mal percibida iluminación que baja del cielo para alumbra la obra de arte. El artista se debe a su trabajo y a la calidad de éste.

Dice la directora de Arteria frente a la formación del artista que: “producto un poco de lo que hoy llamamos arte contemporáneo y muchas de sus manifestaciones, a veces la idea empieza a primar más que la forma, termina siendo más forma que fondo, más imagen que contenido y ahí se han ido pisado unos terrenos muy delicados donde todavía no estamos listos. Creo que es importante la formación. No necesariamente una formación profesional, creo que hay que tener una herramientas para poder desarrollar las experticias, también creo que en el tema de familias y herencias de artistas no necesariamente un buen hijo termina siendo un buen maestro como el padre. Creo que la proliferación de escuelas y facultades de arte es muy importante, es muy importante aprender, pero creo que es más importante practicar; uno tiene que seguir estudiando, no sólo se aprende en la universidad”.

Eduardo Ramírez Villamizar

Debo pasar por la vergüenza de decir que no conozco el museo Ramírez Villamizar”, confiesa Nelly Peñaranda que tiene profundos orígenes en Norte de Santander. Aunque estuvo en Pamplona en varias oportunidades, aun siendo una niña de la mano con su padre que nació en la extinta Gramalote, el Museo no existía para esa época, pero reconoce que la obra de Ramírez Villamizar es muy importante para el país. “Su obra fue un referente fundamental para mí. Yo estudié en los años 90 en Bogotá y era uno de los artistas que había consolidado la llegada del arte moderno a Colombia junto a otros artistas y estamos hablando de no sólo un modelo europeo sino de un lenguaje muy interesante en Colombia y tanto Ramírez Villamizar como Negret ambos escultores de dos procedencias muy distantes, empezaron a trabajar el tema de la historia, de sus ancestros y fue en un momento muy complejo del país, histórico, donde estábamos en un mandato crítico de una persona que no era Colombiana y que además estaba trayendo una doctrina de un arte moderno europeo a implantarlo en Colombia. Fue muy importante que artistas como Ramírez pudiese sobresalir en una escena que era muy limitada en los años setenta y ochenta”.

Hay una tendencia, a veces,  a pensar que el artista abstracto es fácil porque es abstracto, pero hay que recocer que para ser un artista abstracto hay que ser muy buen artista figurativo y cuando ve la maestría con que Ramírez Villamizar desarrollaba estos dibujos, es impresionante.


Los grandes artistas colombianos
Tenemos un slogan en Arteria que dice: información, opiniones y lo que necesita saber sobre el arte en Colombia”. Dice Nelly que reconocen la importancia por igual de todos los artistas, los empíricos, los reconocidos, los que exponen más y los que exponen menos, del arte moderno, del contemporáneo, de los artistas formados y de los que no, pero que no están casados con ningún tipo de tendencia. Siguen siendo fieles a poder acercar esa información a todo el público y sus lectores preguntándose por  qué son tan reconocidos algunos artistas y otros no, a pesar de que el tiempo puedo parecer eterno. “Uno termina siendo hijo de su época; para la generación mía y muchos los que trabajamos en Arteria, nos cuesta más trabajo relacionarnos con épocas a las que no pertenecimos” pero justamente para eso existen medios como el que dirige.